Si algo me caracteriza es la honestidad y la gran confianza que deposito en esas personas a las que, por un motivo u otro, saben ganarse mi respeto y admiración.

La entrada de hoy es una de las más personales que he publicado hasta la fecha. Creo que después de casi 4 años online, ha llegado el momento de redactar la típica entrada de Cosas sobre Mí que Desconoces. Y no lo hago solo por seguir la moda, sino porque me apetece de verdad.

Pienso que nuestra forma de ser es la que da vida y alma a nuestro proyecto. Si yo no fuera como soy, con mis virtudes y mis defectos, El Perro de Papel no sería lo que tú conoces.

Cuándo trabajas para una gran empresa, tu personalidad se diluye con la del resto de compañeros. Eres un número más. Vas, haces tu trabajo, regresas a casa y te olvidas hasta el día siguiente.

Pero la cosa cambia cuándo tu empresa eres tú. Y mucho. Porque un pedacito de tu alma se va con cada producto o servicio que ofreces ¿verdad?

Y ese pedacito de tu alma es lo que te hace diferente, única, especial, a ojos de tus clientes. De ahí la importancia de conectar contigo misma para ofrecer tu mejor versión emprendedora. Seguro que si te quedaba alguna duda, ahora lo entiendes mejor.

Nosotras, como pequeñas emprendedoras, tenemos la gran suerte de no ser una gran empresa o multinacional, tipo Coca Cola y Apple. Podemos personalizar nuestra Marca, hacerla nuestra, fiel reflejo de nuestros valores y principios.

Una extensión de nosotras mismas que nos hace sentir únicas, especiales y realizadas. En definitiva: nuestra mejor versión profesional.

Y como ya sabrás si llevas un tiempo en este mundo del emprendimiento online, la línea que separa tu vida personal de la profesional es delgada. Y muchas veces se mezclan entre sí.

Necesitas organizarte muy bien para respetar tus tiempos y espacios, pero este detalle no es del todo malo. Tú puedes transferir tus valores a tu empresa con total libertad y hacerla única, especial, diferente… como lo eres tú.

Esta es la magia de crear una Marca con Alma. Tu esencia, tu alma, tus valores… tu branding eres tú.

Así que sí, El Perro de Papel soy yo. Y por eso, hoy quiero compartir contigo 7 detalles sobre mi vida personal que tal vez desconoces y me han hecho ser como soy en la actualidad:

 

  • Me encanta la astrología y las ciencias ocultas. De hecho mi primer blog, en época universitaria, fue sobre estos temas.

 

Sí, como lo lees. Estás ante una fan de Cuarto Milenio que dejó de verlo cada domingo de madrugada cuándo se convirtió en madre.

Tengo una baraja de cartas que he utilizado infinidad de veces: La Baraja Gitana rusa. Preguntaba casi cualquier cosa y me encantaba interpretar las respuestas.

También he jugado a la Ouija, como buena adolescente,  sin saber muy bien lo que pasaba.

Aprendí a hacer sesiones de regresión a vidas pasadas con el Método Christos que nunca funcionaron conmigo, pero sí con mis amigos. Al margen de que creas o no en estas cosas, te aseguro que para desconectar de los problemas cotidianos eran de lo mejorcito.

Incluso empecé a crear mi Carta Astral, pero los cálculos numéricos nunca han sido lo mío y se quedó a medias. Con la baraja era suficiente para salir de paso 🙂

 

  • Fui a un colegio privado religioso desde los 3 hasta los 14 años. Ahora no tengo claro si soy religiosa o solo espiritual. Aunque me decanto más por la segunda opción.

 

Odiaba esa falda de tablas gris. Además de incómoda, era horrible y picaba. Ir de excursión era como un castigo, todo el mundo nos miraba raro.

Cantar en el coro era lo único que me gustaba. Sí, estaba en el coro de la Iglesia de mi pueblo. Todavía tengo grabada la imagen del cura bañándose en un lago sin camiseta en una de las excursiones. Son de esas imágenes que se te clavan en la retina y te hacen cuestionarte infinidad de cosas…

No sé si creo o no en Dios. Sí estoy segura de que hay algo, pero hace tiempo que no me paro a pensar en qué creo que es.

Cuándo falleció mi abuela recuperé parte de esa espiritualidad perdida y gracias a la meditación vuelvo a conectar con ella cada día.

Pero creo que llamarla religión es demasiado. Prefiero considerarme una persona espiritual, no religiosa.

 

  • Llevé un corsé para corregir mi escoliosis durante 7 años. Parte de mi infancia y toda la adolescencia están marcadas por este detalle.

 

Lo cierto es que lo llevaba bien. Siempre he sido muy sociable y confiada. Me enseñó a valorar la amistad verdadera y el cariño de los que me rodean.

Pero… también me hicieron desarrollar mi parte rencorosa. No doy segundas oportunidades, si alguien me falla, lo borro de mi vida para siempre.

Creo que el hecho de ser tauro también tiene algo que ver. Me considero muy generosa y confiada con las personas que quiero y me tratan bien… no tanto con las que traicionan mi confianza.

Aunque este detalle no es del todo malo ¿no? Personas tóxicas fuera y a otra cosa, mariposa.

El corsé me le quité por iniciativa propia a los 17 años. Ya iba siendo hora… aunque tal vez  por eso no se corrigió del todo y a veces me duele. O puede que sea cosa de la edad, que ya no soy una colegiala.

 

  • Al llegar a selectividad y tener que elegir carrera, estaba hecha un mar de dudas. En parte por los consejos de terceras personas y la típica frase: Eso no tiene salidas, estudia derecho.

 

Pasé mi infancia y parte de la adolescencia asistiendo a clases de dibujo e ilustración, era una enamorada del óleo y la tinta china. Podía pasar horas pintando sin mirar el reloj.

Pero también leyendo y escribiendo. Era mi forma preferida de pasar las tardes y noches que no salía con mis amigas.

Soy muy fan de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice y los libros de Stephen King. Tal vez me gustaba tanto la ficción porque para historias reales, ya tenía el día a día.

Mi profe de literatura me animó a matricularme en Filología Hispánica y eso hice.

 

  • La carrera no era lo que esperaba y perdí la vocación. Yo lo que quería era leer y escribir, no aprender Fonética, Fonología, Semántica, Semiología…

 

Fui incapaz de aprobar Fonética, Fonología y Morfología. Tampoco Fonética Histórica. Me acompañaron durante los 5 años que pasé en la Universidad.

Al final perdí el interés y abandoné en el último semestre. Estaba cansada de perder el tiempo estudiando materias que me aburrían.

Lo gracioso es que todas las de literatura las aprobé con sobresalientes… y mis padres se llevaron un disgusto.

Mi último año de Universidad conocí al que hoy es mi compañero de vida. Me enamoré, nos fuimos a vivir juntos, compramos un piso y estudié administración para pagar la hipoteca.

Durante años me olvidé de cuál era mi vocación. Ni siquiera pensé en ella. Es como si nunca hubiera existido.

 

  • Adoptar a mi perrita me hizo entrar en el mundo de la protección animal. Y como siempre que algo me motivaba, lo hice de lleno. Para hacerlo a medias, no me pongo.

 

Terminé en la Junta Directiva de la protectora dónde adopté a mi gordi. Ellas en Sevilla y yo en Madrid. Bajábamos a Sevilla 3 ó 4 veces al año y volvíamos a Madrid con el coche cargado de perretes adoptados.

Nunca nos pararon ¡menos mal! Porque cada vez que lo pienso, me da la risa. Éramos unos perroflautas en toda regla.

Organizamos una recogida de firmas para exigir el endurecimiento de las penas por maltrato animal tipificadas en el código penal. Movilizamos a toda España desde la plataforma ciudadana No al Maltrato Animal y recogimos casi 400.000 firmas.

Todas llegaron a mi casa. Sí. Como te decía, cuándo me pongo, me pongo de verdad.

Corregir y revisar firmas fue un infierno… pero mereció la pena. Lo conseguimos. Entregamos las firmas y nos escucharon.

Fue entonces cuándo al planificar las campañas de recaudación de fondos, retomé mi pasión por el diseño y el storytelling. El mundo online me atrapó sin remedio.

 

  • En enero de 2013, abrí El Perro de Papel. La idea era hablar sobre diseño gráfico y ofrecer freebies imprimibles.

 

Mi primera idea de negocio no se parecía en nada a lo que es hoy la web ¿verdad? Y es que aún me quedaba mucho por aprender y evolucionar para ser quién soy hoy en día.

Mi idea fue creciendo y cambiando conmigo. Gracias a mi proyecto, abandoné mi oficina gris y ahora trabajo desde casa, disfrutando de mi familia y acercándome, cada vez más, al estilo de vida que sueño para nosotros.

Pero todavía queda mucho por hacer. Y toda una vida por delante para seguir cambiando y evolucionando a mi ritmo y el de las personas que me rodean.

 

Si te fijas, la historia de mi vida es de lo más normal. No hay nada que la haga diferente a como pueda ser la tuya.

He tenido que trabajar mucho y hacer grandes sacrificios para llegar a dónde estoy. Nadie me ha regalado nunca nada.

Y en parte me alegro de que haya sido así, porque gracias a eso puedo decir con la boca bien grande que todo lo que he conseguido, ha sido gracias a mi dedicación, perseverancia y esfuerzo.

Para mí la suerte no existe. Tampoco la casualidad.

Cada una de las etapas de mi vida me enseñó algo: mentalidad, superación, generosidad, altruismo, profesionalidad… Y no cambiaría ninguna de ellas si pudiera volver atrás en el tiempo.

Ese cúmulo de experiencias vividas, tanto negativas como positivas, me hacen ser quién soy en realidad. Forman parte de mí, de mi vida, de mi experiencia.

 

Y tienen su razón de ser:

 

  • Si no hubiera tenido una infancia y adolescencia complicada, no hubiera aprendido a valorar esos pequeños detalles que me hacen sonreír a diario.
  • Si no hubiera sentido curiosidad por las ciencias ocultas, jamás se me hubiera ocurrido abrir un blog y compartir mis inquietudes
  • Si no hubiera formado parte de los movimientos animalistas, no hubiera aprendido a moverme en el mundo online con fluidez. Tampoco hubiera retomado mi pasión por el diseño y la escritura.
  • Si no hubiera despertado mi yo espiritual, sería incapaz de seguir el ritmo de mi negocio sin volverme loca. Aceptar las consecuencias de mis decisiones y aprender de ellas no es algo innato, lo he aprendido con el tiempo.

 

Y así podría seguir hilando detalles y sacando conclusiones que definen mi actual yo personal y profesional. En equilibrio perfecto con mis valores y principios.

Espero no haberte aburrido y que aprendas algo positivo de mi experiencia vital. Quédate con la idea de que la casualidad no existe, todo sucede por algo y tiene una razón de ser.

De ti depende aceptarlo, aprender y continuar… o dejarte vencer por el miedo, las dudas y las inseguridades.

Siempre hay más de una opción. Siempre se puede elegir. La verdad absoluta no existe. Y tu destino no se reduce a un único camino.

 

Dime, si piensas en tu futuro inmediato, en la próxima decisión que tienes que tomar ¿con qué opción te quedas?

Sigue aprendiendo:

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