A veces, cuándo todavía mantenemos nuestro trabajo considerado “normal” mientras desarrollamos, poco a poco y a nuestro ritmo, nuestro negocio online, nos dejamos llevar por el entusiasmo del momento y pensamos que emprender es maravilloso, motivador y solo trae alegrías.

Y, en cierto modo, así es si emprendemos conectadas a nuestra pasión y misión de vida. Pero, aún así, no es tan sencillo como parece. Y es que no hay que confundir fácil con sencillo ni motivador con fluido. Como todo en esta vida, emprender tiene sus ciclos, sus subidas y bajadas… de nosotras depende estar lo suficiente comprometidas para no tirar la toalla cuándo nos encontramos en uno de los momentos más complicados.

Dicen que si no existiese la oscuridad, no seríamos capaces de valorar la luz. Por tanto, si seguimos esa lógica… si no existiesen los errores y fracasos ¿valoraríamos los éxitos? ¿seríamos capaces de felicitarnos y recompensarnos cuándo los resultados que obtenemos son los que esperamos? Nuestro mundo, como nuestra vida, es dual. Aprendemos a través de la experiencia de los opuestos, para valorar lo bueno… necesitamos conocer lo no tan bueno.

Yo decidí emprender mi negocio online en enero de 2013, compaginándolo con mi agotador trabajo de oficina. En octubre de 2014 fui madre y al trabajo ya existente, se sumó una nueva responsabilidad: cuidar a una nueva personita que me necesitaba las 24 horas del día y a la que no podía dejar en segundo lugar. Tampoco quería. Mi hijo es el motivo más importante por el que decidí dejar mi oficina.

Pero esos 14 meses que pasé a dos aguas fueron los más largos e intensos de mi vida. Durante más de un año experimenté la dualidad en todas sus formas y posibilidades: unos días estaba 100% motivada y sacaba tiempo de debajo de las piedras, otros estaba agotada y no era capaz ni de levantarme de la cama. Si en esos momentos no hubiera empezado a trabajar de dentro hacia afuera, estoy casi segura de que al final habría abandonado mi sueño.

Gracias al profundo trabajo de autoconocimiento que llevé a cabo, pude desarrollar una resiliencia que creía inexistente y que me empujó a conocerme mejor, profundizar en mis necesidades y prioridades, aprender a trabajar por objetivos realistas adaptados a mi etapa y, lo más importante, hacer desaparecer la culpa y la frustración al sentir que no era capaz de llegar a todo.

Así que sí; emprender es apasionante y merece la pena porque cuándo consigues estabilizar tu idea, te sientes plena, satisfecha, realizada y dueña de tu vida… al menos durante el tiempo que eres capaz de tomar decisiones alineadas con tus prioridades sin dejarte llevar por ese deseo irremediable de obtener la aprobación de todos los que te rodean: compañeros y clientes.

Aquí la línea que separa hacer algo con motivación de hacer algo por obligación es muy fina y puede llevarte a caer en manos de la desmotivación y la frustración que no son buenas amigas de la creatividad y la conexión. Es muy fácil dejarse llevar por las obligaciones diarias y perderte a ti misma para convertirte en lo que otros esperan de ti. Y lo sé, porque me ha pasado varias veces a lo largo de estos años online.

De este choque de realidades nació Haz Realidad tu Idea. Mi objetivo ha sido siempre emprender por pasión, 100% motivada, para dar lo mejor de mí sin caer en frustraciones ni falta de ganas. Las veces que me he sentido incómoda con mi trabajo, presionada, desconectada de mi creatividad… he vuelto a revisar mi sistema para tomar decisiones y hacer los cambios necesarios.

Para trabajar por obligación y ser esclava de mis clientes, me hubiera quedado en mi oficina con un sueldo fijo a fin de mes y vacaciones pagadas ¿no crees? Y es que en un trabajo como el mío, dónde pongo toda mi energía, creatividad e inspiración en cada proceso, los plazos inflexibles y las presiones innecesarias no aportan nada bueno. La calidad de los resultados así lo confirma.

En este punto he tenido que tomar decisiones importantes que han marcado un antes y un después en mi profesión. Pero cuándo lo que está en juego es tu felicidad, la de los tuyos y la calidad de los resultados que obtienen las personas que confían en ti, no hay otra opción. Tienes que coger las riendas y ponerte manos a la obra sin dudar.

Así fue reduciendo, poco a poco, la cantidad de trabajos de diseño web que llevo a cabo. Para diseñar una marca o web con alma necesito estar inspirada, conectar con mi creatividad y crear desde el corazón. Es la única forma en que sé hacerlo y no todo el mundo está dispuesto a aceptar esos plazos. En este mundo nuestro dónde todo sucede a contrareloj y necesitamos resultados para ayer, es difícil encontrar personas que lo entiendan.

De ahí que el diseño web haya quedado relegado a un segundo plano dentro de mi estrategia de ventas, a pesar de haber sido el eje central de mi negocio durante años. He descubierto que la parte de mi negocio que más me permite expresarme con libertad es la formación dónde comparto mis conocimientos y experiencia con todo aquel que quiera escucharme e implementar mis consejos, estrategias y recomendaciones en su propio negocio.

Así que si pensabas diseñar en algún momento tu web con alma conmigo, permíteme decirte que puede que eso no sea posible. Después de darle vueltas varias veces a este tema, de momento quedará solo dentro de los procesos estratégicos mentorizados y no para todo el mundo, solo para aquellas personas con las que la conexión sea real y estén dispuestas a priorizar calidad sobre cantidad y tiempo. Mi casa, mis normas. O eso dicen por ahí.

Y esto es solo un ejemplo real de lo que sucede cuándo tus prioridades evolucionan y tú no eres capaz de seguirles el ritmo por miedo e inseguridad. Nos sucede a todas. La conocida zona de confort ¿te suena? Esa parcelita dentro de nuestros dominios dónde nos sentimos seguras al ser terreno conocido (en mi caso diseñar me encanta) pero cuyas condiciones de habitabilidad no terminan de convencernos porque no nos sentimos plenas y realizadas con las condiciones impuestas.

Pero entonces…

¿Cómo saber si estamos emprendiendo desde nuestra esencia o nos estamos dejando llevar por las circunstancias y necesidades de otros?

  • Incomodidad: no sabes exactamente el origen, solo que cuándo realizas ese trabajo o tratas con ese cliente, tu motivación brilla por su ausencia. Es sentarte delante del ordenador para realizar ese trabajo y tu energía desaparece misteriosamente.
  • Falta de motivación: como lo haces por obligación, llega un momento en el que sigues adelante solo y exclusivamente por compromiso, para cumplir las expectativas de otros porque las tuyas ya no sabes ni dónde las pusiste.
  • Agotamiento: pasas tanto tiempo trabajando sin motivación que nada fluye, te equivocas varias veces y tienes que volver a empezar. Empiezas a pensar que eres tú que has perdido la chispa y ya no sirves para esto.
  • Frustración: empiezas a juzgarte muy duramente, echándote la culpa de todos los males del mundo y tu autoestima empieza a verse afectada. Te has convertido en tu peor enemigo y tú sola te fustigas pensando que eres una inútil.
  • Estrés: empiezas a perder los nervios cuándo ves que se acerca fin de mes y tú estás como al principio, en vez de ir hacia adelante, vas para atrás y no sabes muy bien lo que pasa, pero esta situación empieza a ser insostenible.

Y el resto te lo imaginas ¿verdad? Trabajar en algo que crees que te apasiona sintiéndote agotada, frustrada y estresada… no traerá buenos resultados. Y lo peor de todo es que no entiendes qué ha pasado pero sientes que esto no es lo que quieres… a pesar de que sea exactamente lo mismo que llevas haciendo desde el principio.

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¿Cómo salir de este bucle de desmotivación y frustración?

Volviendo a conectar contigo. Es la única forma. Bueno, también puedes hacerte a la idea de que esta es tu vida ahora: has pasado de ser esclava de tu jefe a ser esclava de tus compañeros y clientes si quieres sobrevivir al día a día. Esta segunda opción no es que sea muy motivadora… pero a veces pensamos que no hay otra salida.

Y sí, si la hay. Pero, de nuevo, no es fácil aplicar todos los cambios necesarios para volver alinearte con lo que deseas y sabes hacer en realidad. Tienes que tomar decisiones que marcarán un antes y un después en tu negocio y eso, como todo, tiene consecuencias que a corto plazo puede que no te gusten. Pero a largo plazo, te aseguro que merecen la pena.

  • Lo primero es detectar que has entrado en bucle, que las horas que dedicas a tu negocio te suponen una carga y no una motivación que alimenta tus deseos y te hace sentir realizada y feliz.
  • Después viene lo más complicado: detectar el origen del bucle y tratar de comprenderlo para ponerle freno. Para esto, vas a necesitar ser muy sincera contigo misma y responderte a un par de preguntas con total transparencia, sin juzgarte, con el único objetivo de conocerte mejor y tratar de ayudarte. Nadie está más interesada en tu felicidad que tú ¿verdad?

¿Cuándo fue la primera vez que me sentí así?

¿Qué estaba haciendo? ¿Con quién estaba?

¿Qué me aporta sentirme así?

¿Cómo me limita sentirme así?

¿Quiero sentirme así el resto de mi vida o estoy comprometida a cambiar mi vida?

¿Qué pasará si decido cambiar mi vida? ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Puedo asumirlo y de qué manera?

¿Qué estoy dispuesta a hacer para dejar de sentirme así?

¿Qué puedo hacer ahora para dejar de sentir esto?

  • Lo sé, no es fácil. Nadie dijo que lo fuera ¿recuerdas? Estas situaciones son complicadas porque nos suelen pillar por sorpresa. Empezamos haciendo algo que nos apasiona pero, de repente, dejamos que personas y situaciones externas nos pongan cadenas que nos impiden volar a nuestro ritmo. Recuerda que la que decide, eres tú, no tus compañeros ni tus clientes.

Así que una vez has detectado el bucle en el que estás metida, el origen del mismo, cómo te hace sentir y lo que estás dispuesta a hacer para salir de él, llega el momento crucial: tomar decisiones que cambien tu situación actual. Responder las preguntas y ser consciente del problema es importante, pero es solo el primer paso. Si sigues haciendo lo mismo, repitiendo esas acciones que te mantienen en esta situación ¿crees que algo cambiará?

No tienes por qué implementar cambios radicales de la noche a la mañana, puedes hacerlo a tu ritmo, poco a poco, empezando por cosas sencillas para luego ir a más. Porque otra cosa que nos suele pasar… es que cuándo tenemos que decidir dejar de hacer algo que nos apasionaba, esa pasión casi olvidada vuelve a encenderse…

Y en vez de solucionar el problema de raíz, empezamos a poner parches: buscamos alternativas que no solucionan el problema, sino que simplemente reducen el dolor que nos provoca y así podemos hacer como que no existe durante un par de meses más. Y esto, es ponernos la zancadilla a nosotras mismas. De nuevo, te lo digo por experiencia. No te conformes con parches, decide ser feliz.

 

Nuevos objetivos alineados con tus prioridades reales

Después de este ejercicio de sinceridad dónde te has comprometido a cambiar tu presente para volver a tener las riendas de tu vida en tus manos, es necesario empezar a materializar eso que deseas cambiar. Es la única forma de conseguir ver resultados reales en tu día a día.

  • Define una serie de objetivos que te aproximen al cambio que deseas. Asegúrate de que estos objetivos están correctamente desglosados y cada uno de ellos te acerca un poco más a tu meta, adaptándose por completo a la etapa real en que te encuentras. No te exijas imposibles con el afán oculto de frustrarte aún más para seguir minando tu autoestima, revisa bien que podrás llevarlos a cabo.
  • Una vez tengas tus objetivos trazados, mira a ver qué herramientas y recursos ya tienes y cuáles necesitas para cumplirlos. Tal vez necesites ayuda externa, formarte en algún ámbito, hacer un pequeño esfuerzo temporal para llevarlo a cabo… Sé sincera y realista contigo misma. Si te pasas de autosuficiente, de nuevo estarás provocando tu fracaso aunque no sea de forma consciente.
  • Incluye en tu plan de acción las distintas acciones que llevarás a cabo para conseguir esas herramientas y recursos que has detectado en tu análisis y que todavía no tienes. Piensa que tendrás que dedicar tiempo a conseguirlas, así que no las dejes fuera porque sumarán minutos a tu lista.
  • Anota lo que conseguirás cuándo realices cada uno de los objetivos que has reflejado en tu plan y cómo te premiarás por ello. Es muy importante que cada uno de tus objetivos te suponga un reto y que la recompensa final te motive a seguir adelante, sobre todo si las cosas se complican un poco durante su ejecución.
  • Ten en cuenta que puede que tus objetivos no se materialicen a la primera y necesites un plan B para llevarlos a cabo. Piensa qué podría salir mal y cómo podrías solucionarlo para seguir avanzando con una ruta alternativa que te lleve al mismo destino.

 

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Con todo esto definido, estás preparada para activar el cambio positivo que te acerque a tu estado soñado y te permita volver a disfrutar y entusiasmarte con lo que haces. Cuándo sientas dudas, recuerda que para que tu negocio vaya bien, tú necesitas estar bien… y trabajar desmotivada y por obligación no puede traer nada bueno ¿verdad?

Puede que las personas de tu entorno no lo entiendan y piensen que te has vuelto loca. No te preocupes. Si has dedicado tiempo a desarrollar tu plan de cambio, no dejes que las creencias de otras personas te limiten ni condicionen. Cada persona decide y actúa desde su propia experiencia y la de ellos no tiene por qué coincidir con la tuya. Toma lo que te sirva de sus opiniones y sigue adelante.

 

Y ahora ¿cómo evito que el bucle vuelva a repetirse?

Cambiando el chip. Trabajando tu mentalidad. Es necesario que entiendas que emprender un negocio online no tiene nada que ver con trabajar por cuenta ajena. Cuándo emprendes, lo haces para cumplir un sueño que suele estar 100% relacionado con tu misión de vida: esa necesidad imperiosa que sentimos todas de poner al servicio de los demás nuestros talentos y habilidades.

Pero, a veces, nos olvidamos de poner unos límites sanos y conectar con nuestros propios ritmos. Las consecuencias de esto son las que acabo de compartir contigo. Pero no te fustigues ni te regodees en tu sufrimiento si pasas por esto, mírame a mí, me ha pasado más de una vez. Sufriendo no solucionas nada, aquí lo que hay que hacer es salir del bucle y volver a encontrarte a ti misma.

Si mi experiencia te sirve de algo, yo trataría de implementar el siguiente guión en el plan de acción de mi negocio online para asegurarme de que todo lo que hago está alineado con mis prioridades reales:

  • Mentalidad: comprobar que estás emprendiendo desde tus talentos y pasiones reales, sintiéndote 100% motivada, plena y realizada, siendo útil a otras personas con tus conocimientos y experiencia pero marcando unos límites sanos que no consuman tu energía y entusiasmo desde la asertividad y la empatia para tomar decisiones conscientes y alineadas con tu misión de vida.
  • Comunicación: diseña una estrategia de comunicación emocional multicanal (web, redes, newsletter) que sea coherente con tus principios y conecte con un tipo de público que comparta tu forma de ver y entender la vida evitando, así, situaciones conflictivas que minen tu entusiasmo a la hora de ejercer tu trabajo. Tú no puedes ayudar a todo el mundo, solo a ese grupo de elegidos que necesite de verdad tus conocimientos y experiencias para seguir creciendo y evolucionando.
  • Visibilidad: una vez hayas hecho lo anterior y te sientas segura, plena y confiada a la hora de realizar tu trabajo diario, llega el momento de dar el salto. Ahora sí es hora de implementar una estrategia que te permita crecer y posicionarte como especialista dentro del nicho que has elegido para ser capaz de ayudar cada vez a más personas a cumplir sus sueños con tus distintas propuestas y soluciones.

Porque si lo haces al revés, corres el riesgo de no ser líder de tu negocio, sino una trabajadora más al servicio de clientes muy exigentes que te harán recordar con cariño y morriña tus tiempos de administrativa. Lo sé porque me ha pasado jajaja Y no quiero que a ti te suceda lo mismo. Aunque si te sucede, tampoco pasa nada… la mejor forma que tiene el ser humano de aprender es a través de su propia experiencia.

Así que recuerda:

  • Conecta con tus prioridades y transfórmalas en objetivos 100% alineados con tu misión de vida.
  • Aprende a comunicarte con asertividad y empatia, marcando unos límites sanos que no corten las alas de tu motivación, creatividad y entusiasmo.
  • Cuándo sientas que la situación te hace sentir incómoda y desmotivada, revisa en qué momento cediste tu poder, consciente o inconscientemente.
  • Vuelve a reconectarte, aplica todos los cambios necesarios en tu estrategia para que la comunicación no tenga interferencias y atraigas a un tipo de público con el que conectes y al que puedas ayudar de verdad.
  • Y una vez estés satisfecha con tu situación, diseña una estrategia que te permita posicionarte como especialista en tu nicho aumentando tu visibilidad a través de colaboraciones, networking y todo lo que se te ocurra para seguir creciendo y ampliando tu radio de acción.

 

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Y, sobre todo, no te sientas culpable ni pierdas tiempo en lamentaciones cuándo descubras que te has desviado de tu camino. ¡Nos pasa a todas! Equivocarse forma parte de nuestro día a día porque es la mejor forma que tenemos de aprender. Transforma tus errores en aprendizajes que sumen a tu experiencia y trabaja para ser una mejor versión de ti misma cada día.

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Diseñadora de webs con alma, mentora y formadora de emprendedoras creativas que quieren hacer realidad su idea y crear un negocio online único conectado con ellas.

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