De este tema, para bien o para mal, sé un rato. Y es que siempre me pasa. Y hasta que no estoy metida hasta el cuello, no me doy cuenta. Tengo un problema que, aunque suele ser positivo para mi comunidad, a veces atrae a un tipo de personas que me consumen la energía, me hacen sentir pequeñita y me cuesta la vida sacarlas de mi círculo para recuperar mi estabilidad.

Hace tiempo, cuándo tuve la última crisis, publiqué una entrada sobre las personas tóxicas que puedes leer en el siguiente enlace: cómo cargarte tu reputación online de un plumazo Personas Tóxicas. Y a pesar de tener muy bien detalladas las características que comparten este tipo de personas ¡volví a caer! Te las resumo aquí:

  • Muestran un interés real en tu proyecto, se acercan a ti y te felicitan por el trabajo que has logrado pero… también muestran interés por participar en él o ayudarte de alguna forma. Ya sabes, buscan un trampolín, en realidad tú como persona les importas bien poco.
  • Son negativas y pesimistas. No han logrado cumplir alguno de sus objetivos y piensan que si ellas no han podido, nadie puede. Pagan sus frustraciones contigo y el resto de tu comunidad.
  • Son obsesivas hasta decir basta. Les da por un tema y no paran hasta que desistes, tiras la toalla o les das las razón como a los tontos. Otra opción es bloquearlas y sacarlas de tu vida para siempre.
  • Les encanta sacar punta a esos pequeños detalles que piensan apoyan su idea. Aunque los cambien por completo y cuándo tu pronunciaste esas palabras para nada querías comunicar lo que ella ha entendido. Por más que se lo explicas, nada, como quién oye llover.
  • Son altivas y prepotentes. Inician conversaciones que cortan cuándo no les interesa lo que leen. O estás con ellas o contra ellas, no hay termino medio. Nunca las verás vestidas de gris ni con un vaso medio lleno en la mano.
  • Intentarán contactar contigo para continuar la discusión de todas las formas imaginables. Así que si quieres mantener tu cordura, elimínalas, bloquéalas y márcalas como spam. De verdad, no merece la pena… Si hubieran querido disculparse, lo hubieran hecho en su momento.
  • No reconocen sus errores y carencias en público. Y cuándo tienen un lapsus, lo arreglan con frases graciosas o cargadas de signos de exclamación. Tienen que demostrar como sea que tienen razón y han conseguido todos sus objetivos, aunque en el fondo saben que no es cierto y por eso actúan así.
  • Pueden ser las mejores amigas o compañeras del mundo… hasta que se les cruzan los cables. Puede ser por una palabra, una idea, un propuesta… de repente se cierran en banda, radicalizan sus ideas y no paran de dejar patente lo que piensan y opinan en cada uno de los lugares que tenéis en común. Siempre de forma despectiva y negativa, por supuesto.
  • Su falta de transparencia hace que no entiendan que tú tienes derecho a exponer tu punto de vista sobre lo que quieras y dónde te apetezca. Si les molesta algo, pocas veces te lo dirán a la cara en público. Esperarán a que el tema explote para liberar toda la tensión y frustración acumulada. Corre.
  • Suelen ser personas impulsivas y poco razonables. De esas que hablan y luego piensan. Pero cuándo explotan y se dejan llevar por el cabreo del momento, no piensan ni siquiera después. Seguirán obstinadas y defendiendo sus ideas, aunque no tengan ni pies ni cabeza.

decir la verdad

 

Pero, como te comentaba en la entrada enlazada al inicio de este artículo, no todas reúnen todas estas características ¡sino sería imposible no verlas venir! La más común, suele ser la primera: muestran interés en participar en tu proyecto y harán lo que sea por participar en él. No porque les intereses tú, sino porque les interesa tu comunidad.

Cuídate de esas personas que te alaban sin apenas conocerte y te dicen lo maravillosa que eres. Puede que tu comunidad sea más pequeña que la suya (o no), pero esa admiración repentina puede tener cierta oscuridad que, a veces, por exceso de confianza, no detectamos y bajamos las barreras dejando entrar a nuestra casa a cualquiera.

Y lo peor, es que te das cuenta cuándo ya ha entrado hasta la cocina (y están curioseando en tu nevera a ver que pueden picar hoy), la has recomendado a todo el mundo y te das cuenta de que ahora te trata como a su empleada, no como a una compañera, porque ya ha conseguido su objetivo y tratará de quitarte autoridad para quedarse con lo que tantos años te ha llevado construir.

Si, como yo, eres excesivamente confiada o generosa y piensas que todo el mundo tiene una intención original positiva, párate a pensar, analiza la situación y comprueba que, efectivamente, esa relación en potencia es saludable y suma a tu vida. Esto puede parecer un poco egoísta, pero no estamos aquí para regalar energía a cualquiera y mucho menos a este tipo de personas que buscan brillar a costa de pisar al de al lado.

Después de mi última experiencia con este tipo de compañeras, tengo otros cuantos rasgos que añadir a la lista. Tal vez te sean de utilidad para cuidar bien de quién te rodeas y a quién regalas tu tiempo:

  • Narcisistas. Sí, lo sé. Es una etiqueta. Y etiquetar a otra persona dice más de quién etiqueta que del etiquetado. Pero ahora mismo, en este preciso momento, mi objetivo es protegerme y ayudarte a que tú también lo hagas, de vampiros energéticos que pueden hacer mucho daño tanto a ti como a tu negocio. Así que voy a utilizar etiquetas para que tu mente lógica pueda clasificarlas y tomar las correspondientes medidas de protección.

Lo suyo es lo mejor, su historia es la mejor, su metodología es la mejor, su todo es lo mejor. Confunden el narcisismo con potenciar su imagen personal para fortalecer su marca, crean una realidad paralela en la que poco a poco te van atrapando hasta el punto de que si no piensas como ellas, estás en contra de ellas. Y la mala, limitada y mediocre eres tú, claro.

  • Falta de tacto. Este aspecto es el que más me duele, sobre todo teniendo en cuenta que si no lo detectas a tiempo, pones en riesgo el bienestar emocional de tu comunidad. Disfrazan su ego con grandes éxitos y te sueltan a cada momento que si tú no lo has conseguido, es porque eres una mediocre y no abres tu mente. Porque no quieres, vamos…

Yo utilizo mucho la frase: si quieres, puedes. Pero tienes que querer de verdad. Mi afirmación se basa en algo que he comprado después de trabajar con un montón de mujeres creando sus webs y negocios desde 2013. Cuándo hay compromiso auténtico y paciencia para aplicar ciertas estrategias y analizar resultados, se puede. Cada una a su ritmo, pero se puede.

Pero esta frase que ahora está tan extendida de que si no tienes abundancia en tu vida es porque tienes una mentalidad mediocre… humilla. Hace daño. Un daño innecesario desde el punto de vista de la comunicación emocional. Es genial ser sincera y directa con tu comunidad, pero con cierto tacto para no minar aún más su autoestima y hacerles sentir que su situación la han provocado ellas por cobardes.

Este tipo de acciones enfocadas al 100% en el dolor del cliente potencial hacen mucho daño al mundo del marketing, es agresiva en exceso y genera compras basadas en el miedo haciendo sentir al cliente que si no tiene recursos para comprar ahora, perderá la única oportunidad que tiene de salvarse. Y ninguna de nosotras estamos aquí para salvar a nadie si el verdadero objetivo es ayudar y servir a esas personas que necesitan lo que nosotras ofrecemos.

 

corazon dormido

 

  • Falsa empatía. Este punto me sorprende. Mucho. Creo que este tipo de personas no se ha tomado el tiempo para leer la definición de empatía. Copio aquí la primera que he encontrado en una búsqueda rápida en Google:

La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. La palabra empatía es de origen griego “empátheia” que significa “emocionado”.

Fuente: Significados.com

Si empatizas con tus compañeras y con tus clientes, tus palabras no las hacen sentir inferiores para sentirte tú superior. Esto es humildad real, conexión, trabajar desde el amor y la cooperación dónde la balanza está equilibrada.

Te respetas a ti misma y no regalas tu tiempo ni tus conocimientos, pero encuentras la forma de ayudar a los que te rodean para que sigan creciendo y evolucionando con los recursos que tienen ahora a su alcance y les animas (siempre en positivo) a trabajar para conseguir aquellos que necesitan y ahora no tienen.

Conectas con sus emociones, tratas de comprenderlas y actúas con asertividad, teniendo en cuenta que cada persona tiene una experiencia vital distinta a la tuya y puede que lo que ella necesite no sea exactamente lo que tú crees que necesita y tratas de imponerle.

Siguiendo con la definición citada antes:

La persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otra persona. Es saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones. Cuando alguien dice “hubo una empatía inmediata entre nosotros”, quiere decir que hubo una gran conexión, una identificación inmediata.

Una persona empática comprende tu situación y conecta con tus emociones. Esto no quiere decir que sea complaciente, al contrario. Te mostrará lo que necesites en ese momento, pero desde el amor y el cariño, sin minar tu autoestima y hacerte sentir pequeñita, cobarde, incapaz… además de culpable porque: si no lo has conseguido, es porque no lo has intentado de verdad.

  • Falsa asertividad. Sí, falsa. Ya son muchas etiquetas, lo sé (jajajaja). Pero mi misión con esta entrada es ahorrarte los disgustos y decepciones que yo he tenido. Que de todo se aprende, eso es cierto. La vida pone en nuestro camino maestros estupendos que nos hacen salir de nuestra zona de confort y seguir creciendo. Pero si mi experiencia te ayuda a buscar maestros un poco menos dañinos… pues mejor ¿no crees?

Empiezo citando, de nuevo, qué es asertividad:

La asertividad es una habilidad social que permite a la persona comunicar su punto de vista desde un equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de comunicación. Como tal, la asertividad es una cualidad o comportamiento que poseen ciertos individuos de comunicar y defender sus propios derechos e ideas, respetando a los demás. La palabra asertividad es de origen latín assertus.

Fuente: Significados.com

Me quedo con: desde un equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de comunicación. Ser asertiva no es dar tu opinión sobre un tema y defenderla sin perder los papeles pero haciendo daño al otro. No, eso es aparentar ser asertiva sin buscar un punto de entendimiento común.

Ser asertiva es ser capaz de compartir tus ideas respetando las ideas de los demás, marcando tus límites respetando los de los otros y mantener tu filosofía sin pisar la del de al lado. Cosa que las personas tóxicas (de nuevo otra etiqueta, ups…) no suelen hacer muy bien aunque sí que suelen jactarse de ser súper asertivas y empáticas.

Tal vez su concepto de asertividad se vea nublado por su excesivo egocentrismo y orgullo. Todo es posible. Porque si que es cierto que detrás de todas estas actitudes tan dolorosas cuándo eres víctima de ellas, hay una intención positiva. Aunque, en este caso, parece que esa actitud positiva está enfocada en mantener su status y proteger sus intereses. La intención original positiva sería un poco egoísta, de ahí que sea tan importante detectarla a tiempo y alejarte.

Si lo que le interesa es entrar en tu comunidad para engatusarla y venderles sus productos y servicios, una vez lo haya conseguido, tú ya no le interesas. Tratará de hacerte desaparecer del mapa, dañar tu reputación online y seguir alimentando su ego para sentirse satisfecha.

 

ataques y elogios

 

  • Concepto erróneo de abundancia y prosperidad. Lamentablemente este punto últimamente está muy extendido. Yo reconecté con el mundo del desarrollo espiritual a través de mis estudios de coaching de vida. De ahí nació la semilla que ha dado forma a Mujer en Equilibrio. Y sí, está basada en herramientas espirituales, pero… tal vez un poco distintas a las que veo últimamente por las redes.

Desde mi experiencia con estos temas… el Universo (o como quieras llamarlo según tus creencias) no nos debe nada. Todos estamos aquí para cumplir una misión que hemos aceptado de antemano y sí, encontraremos todos los recursos y herramientas necesarios para llevar a cabo esa misión. Si necesitas 100.000€/mes, los tendrás. Pero si no los necesitas y para llevar a cabo tu misión es suficiente con 5000€/mes, eso es lo que tendrás.

Y claro, te quejarás de que la Ley de Atracción para ti no funciona, que no consigues lo que deseas… y te sentirás culpable porque pensarás que el error eres tú, que haces las cosas fatal y por eso no cumples tus deseos. Confundimos desear con necesitar y claro, pasa lo que pasa, edificamos sobre terreno poco estable. Al poco tiempo, se cae y estamos peor que al principio.

No te dejes herir emocionalmente por nadie que te diga que si no consigues materializar lo que deseas es porque no lo has intentado lo suficiente. A veces, simplemente, no nos corresponde alcanzar ese objetivo en esta vida y, por lo tanto, por mucho que lo desees, no lo verás realizado. No es culpa tuya, no hay culpables. Simplemente no es lo que toca ahora.

Otra cosa es que te marques un objetivo que si entra dentro de tu misión y trabajes para alcanzarlo. La diferencia es que sí, tendrás que dedicar tiempo a bajar esa idea a la tierra pero con paciencia, perseverancia, dedicación y compromiso, lo conseguirás. Además, notarás que vas por el buen camino porque si eso es para ti, el proceso será fluido y aunque requiere compromiso, no te supondrá un excesivo sacrificio.

Si te encuentras en este último punto, tal vez te sea útil el Diario de Manifestación para llevar a cabo objetivos realistas que ofrezco como recurso gratuito a mi comunidad Mujer en Equilibrio. Puedes verlo y decidir si es para ti PINCHANDO AQUÍ.

Y recuerda: el dinero es una herramienta que nos facilita hacer todo aquello que queremos llevar a cabo, no es el fin de las acciones que realizamos ya sean a nivel personal o profesional. Abundancia es sentirte rica, feliz, plena, realizada cada día, agradeciendo lo que ya tienes y enfocándote en aquello que quieres conseguir para seguir estando en equilibrio contigo misma. Que no te cuenten cuentos.

¿Y cómo distinguir a una persona tóxica de una que no lo es?

  • Escucha con atención, lee entre líneas, conecta con sus emociones y ponte en su piel. Si tu intuición te dice que NO, haz caso y aléjate. No asumas riesgos innecesarios si sientes que algo no termina de encajar, sobre todo si esa decisión arriesgada influye en otras personas.
  • Observa su forma de comunicarse con su comunidad, las palabras que utiliza, el tono… si sus mensajes son positivos o buscan despertar inseguridades y miedos en su comunidad. Una estrategia basada en realzar miedos, no funciona a largo plazo y te puede salpicar.
  • Revisa cómo se relaciona con sus clientes. Si crea relaciones de dependencia en vez de fomentar la autonomía y crecimiento, piensa si eso es lo que quieres para ti. Yo abogo por una formación que fomente la autonomía e independencia, la automaestría. Aunque ese es mi punto de vista, tendrás que descubrir el tuyo.
  • Analiza la articulación de su mensaje ¿qué promete? ¿cómo se diferencia? ¿qué experiencia tiene en su sector? Huye de personas que te prometan resultados hoy que no se mantengan en el tiempo, que sean volátiles, que te den pan pero no te enseñen a cultivar. Y con experiencia no me refiero a que tenga títulos y carreras, sino a que sepa de lo que habla y que su integridad en ese tema no pueda ser cuestionada porque esté basada en una experiencia real probada más allá de lo que cuenta.
  • Mira cómo te habla, qué objetivos e intenciones reales puede haber detrás de sus propuestas. Pregunta todas las dudas que te surjan, pídele que te explique al detalle todo el proceso y cuál será tu papel y, por supuesto, el suyo. Si la relación no es equitativa y no suma, da las gracias y aléjate.
  • Desconfía de todo el mundo. Sí, puede que este consejo no sea muy positivo y se aleje un poco de la idea de que todos estamos aquí para cooperar y ayudarnos. Pero… la única persona en la que tienes que pensar es en ti. Si tú no estás bien, tu negocio no puede ir bien. No confíes de primeras en todas esas personas que se acerquen sonriendo, dedica tiempo a revisar de dónde vienen, que motivos pueden tener para acercarse a ti y decide si la quieres en tu comunidad o no.

 

inteligentes e ignorantes

 

¿Y qué hacer si ya ha entrado a mi comunidad?

Aquí no puedo decirte qué hacer porque cada caso es un mundo y la decisión es tuya. Pero puedo contarte cómo gestiono yo estas crisis de reputación generadas por terceras personas por si te sirve para gestionar la tuya:

  • Haz capturas de pantalla y guarda copias de todo lo que demuestre las intenciones oscuras de esa persona. Sino, será tu palabra contra la suya y eso no es positivo para nadie. No es ser desconfiada, es prevenir, cuidarte y protegerte.
  • Emite un comunicado (con o sin nombre, dependiendo de lo metida que esté en tu comunidad) informando de lo sucedido, dejando clara tu posición al respecto y disculpándote por los daños colaterales que tu exceso de confianza haya podido ocasionar.

Si sabes que esta equivocación tuya puede afectar negativamente a otras personas, no te calles. No esperes a que lo descubran por sí mismas. Si puedes ahorrarles el maltrago que tu has pasado, hazlo. Tal vez ahora no lo entiendan, pero tú has hecho lo que has podido. Deja a un lado la vergüenza y da la cara, responsabilízate de la parte que te toca.

  • Puedes dar el nombre por privado a personas de confianza, siempre dejando claro que no dudas de su profesionalidad pero tu experiencia ha sido esta y si la han conocido a través de ti, esperas que la situación no se repita. Recuerda que cada una de nosotras tenemos unas experiencias distintas basadas en lo que hemos vivido, puede que con ellas no suceda lo mismo.
  • Limpia tu círculo. Este punto es muy importante si quieres recuperar la estabilidad que había en tu negocio antes de lo sucedido. Revisa tus contactos y desactiva los que creas que pueden resultar comprometidos. Tu objetivo aquí es sacar a personas que no suman y pueden crear problemas en tu comunidad.
  • Cuida muy bien tus relaciones. Recuerda que somos la media de las 5 personas con las que pasamos más tiempo. Elige muy bien quién te hace sentir bien y quién te desgasta y deja tu energía bajo mínimos. Recuerda: si quieres que tu negocio vaya bien, tú tienes que estar bien.
  • No tengas miedo ni te sientas culpable. Y esto lo cito porque es importante aunque a mí me cuesta aún aplicarlo. Tiendo a sentirme responsable de las acciones de terceras personas. Sé que no soy responsable de lo que ellas hagan pero… mi afán protector está ahí todavía.
  • Hablar o no con ella, depende de ti y tu nivel de energía. A veces es mejor tomar medidas de protección y dejar ir antes de entrar en enfrentamientos que te debiliten sin necesidad. Estas cosas caen por su propio peso.

En este punto quiero hacer una puntualización: si tienes dudas sobre lo sucedido y hay una posibilidad, aunque sea solo una, de que sea un malentendido, habla con ella. Escucha, comprende, empatiza, plasma todos tus pensamientos y emociones en un papel y trata de ser objetiva para encontrar un punto de acuerdo de forma respetuosa y asertiva.

Pero si no hay lugar a posibles malinterpretaciones o confusiones, piensa si la energía que vas a invertir en tratar de encontrar una solución es lo que necesitas ahora o prefieres marcar bien tus límites, respetarte, tomar medidas para protegerte a ti y a tu comunidad y dejar que el tiempo ponga a esa persona en su lugar sin necesidad de una intervención directa.

En mi caso, me ha funcionado la segunda opción. Sin intervención directa ni malgastar energía. No era una relación que sumase a mi vida y la solté. Días después comprobé que el origen del problema, había sido retirado sin tener que reclamar nada. Caso resuelto = paz mental. Dejar ir y confiar teniendo la conciencia tranquila, funciona.

Así que recuerda que tú no tienes la culpa de haber depositado tu confianza en alguien que ha demostrado no merecerla, son cosas que pasan y de todo se aprende. Tómatelo como un gran aprendizaje para trabajar en tu evolución persona y profesional.

 

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Y, de momento, esto es todo lo que he aprendido hasta ahora sobre cómo gestionar relaciones con personas etiquetadas como tóxicas. Hago especial hincapié en etiquetadas por lo que te comentaba al principio:

Cuándo asignamos una etiqueta a una persona o situación, esta etiqueta nace de las experiencias personales que hemos vivido, son 100% subjetivas y, por lo tanto, tratar de imponerlas a la fuerza a terceras personas es de locos. Porque cada una de nosotras tenemos nuestro propio sistema de creencias y mapa de experiencias. De ahí la conocida frase: el mapa no es el territorio. ¿Te suena?

Céntrate en ampliar tu mapa de experiencias, perfeccionarlo, mantenerlo legible para ti y no trates de imponerlo a los demás. Es gastar energía a lo tonto por muy buena intención que tengas al hacerlo. Por lo tanto, si mi experiencia te sirve para ampliar tu mapa ¡perfecto! Si no ¡te animo a buscar en otro lugar más afín a ti! Y, por último, si te has visto afectada por mi última crisis ¡lo siento! Sigo perfeccionando mi radar jajajaja

Y, por supuesto, siéntete libre de compartir tus propias experiencias, inquietudes y opiniones sobre este tema, a veces tan controvertido, en el área de comentarios. ¡Cada opinión, suma! Sea compatible con la mía o no. Eso sí, recuerda: con respeto, empatía y asertividad ¿vale?

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Diseñadora de webs con alma, mentora y formadora de emprendedoras creativas que quieren hacer realidad su idea y crear un negocio online único conectado con ellas.

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