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Unas veces se gana y otras se pierde, pero siempre se aprende.

Y esa es la clave para superar esas circunstancias adversas en las que sentimos que la única opción posible es abandonar.

Porque ganar siempre, es imposible y si crees que alguien puede cosechar solo éxitos, sin equivocarse ni una sola vez al tomar sus decisiones… analiza bien aquello que no está contando.

Hablar de los aciertos y logros es lo normal. Pero ¿qué hay de los errores, las equivocaciones, los fracasos…?

Porque aunque es cierto que el ser humano aprende a través de la experiencia y necesita vivirlo para integrarlo y trascenderlo, siempre es útil saber que equivocarse es algo normal y no un drama.

Así que si has fracasado ¡vuelve a levantarte!

Esto no quiere decir que hagas exactamente lo mismo, no funciona así. Pero si te animo a revisar en qué momento tomaste la decisión equivocada y qué puedes hacer para tomar una decisión más acertada esta vez.

Te invito a coger una hoja de papel y seguir estos pasos:

  • Cierra los ojos, respira profundo 3 veces. Con cada exhalación, percibes como esa presión en el pecho se va reduciendo y sientes cada vez más ligereza. No desaparece por completo porque tiene algo que enseñarte, pero ya no resulta tan pesada y puedes gestionarla sin dejarte llevar por la ansiedad.
  • Imagina que esa presión tiene un color, un tamaño y una forma. Puedes verla con claridad alojada en tu pecho. Cuéntame ¿cómo es? Descríbela en la hoja de papel.
  • Pregúntale para qué está ahí, cuál es su misión y qué es lo que quiere enseñarte haciéndote sentir esa sensación de derrota y ahogo. Tu objetivo es conocerla, profundizar en su origen, para poder entenderlo e integrar la experiencia como un aprendizaje.
  • Escribe todos los pensamientos que vengan a tu mente, no descartes nada. No emitas juicios. Limítate a escribir sobre el origen de esa sensación de derrota: en qué momento apareció, qué decisiones te llevaron a ese resultado, por qué tomaste cada una de esas decisiones, como fueron cambiando tus emociones y sensaciones conforme ibas decidiendo que te habías equivocado…

Necesitas comprenderte para poder ayudarte. No puedes eliminar el fracaso, tampoco corregir el error, mucho menos obviarlo y hacer como si no hubiese sucedido. Necesitas aclarar lo que ha sucedido y las respuestas a todas esas preguntas… las tienes tú.

Pero la ansiedad y el estrés no te permitirán llegar a ellas para aclarar ideas si no creas un espacio libre de juicios dónde veas tus equivocaciones como oportunidades para crecer y aprender a ser mejor cada día. Y este cambio mental no es fácil, por eso pide ayuda cuándo lo necesites.

Si tratas de avanzar contracorriente sin fuerzas… terminarás aún más estresada, desmotivada y deprimida. La culpa se adueñará de tus pensamientos y tratar de darle la vuelta a las equivocaciones para ver el aprendizaje, solo te hará sentir idiota. Una ilusa. Ingenua.

Porque cuándo cometemos un error, nos centramos en esa sensación de derrota.

Necesitas salir de ahí, tomar distancia, disociarte de las emociones de frustración, ver lo que sucede como el observador, para saber exactamente por qué ha sucedido eso y qué puedes hacer para solucionarlo.

Y esto, no es fácil. Por eso, comenzamos por analizar esas sensaciones que nos ahogan para comprenderlas y conocerlas. Y una vez hemos dado ese paso, estamos preparadas para la siguiente parte. Tu sala de cine.

Cierra los ojos, concéntrate, respira profundo e imagina que te encuentras en una sala de cine. Tienes tu bebida favorita en la mano y un cucurucho con snacks para relajarte.

Te acomodas en tu butaca mientras aparecen los créditos: El Gran Error de tu Vida. Y ahí apareces tú, repitiendo cada paso que diste para desembocar en esa gran equivocación que te quita el sueño.

Pero tú no eres la protagonista de la película, solo observas lo que sucede para comprender todas y cada una de las decisiones que tomaste para llegar ahí y aprender de la experiencia.

De hecho, tienes un mando con el que puedes dar para atrás y parar las imágenes siempre que lo necesites. Así puedes tomar nota de cada detalle y ver que todo lo que hiciste, lo hiciste de la mejor manera que supiste en ese momento.

Te observas con cariño. Ahora eres capaz de entender que tú lo diste todo, pero unas veces se gana y otras se pierde ¿verdad? Pero todas, todas, todas… se aprende.

Cuándo comprendes esto, que no hay culpables… sigues reproduciendo la película para ver qué posibles soluciones encuentra tu personaje. Y es ahí dónde enfocas tu energía ahora, en observas qué puedes hacer para integrar ese error como una experiencia de crecimiento a nivel personal y/o profesional.

Porque dónde pones tu atención, va tu energía. Y enfocarte en encontrar soluciones terminará de liberar esa sensación de presión que te dificulta respirar.

Ahora es el momento de pasar del pensamiento a la acción y sellar tu nuevo enfoque con una acción. Las ideas sin fecha de ejecución son solo eso, ideas. Nada nuevo pasa si te limitas a soñar despierta, tienes que dar el primer paso para bajar esa idea de a tierra.

Haz una lista de los pasos que vas a dar para salir de ese vórtice de pensamientos negativos que te ha tenido absorbida todo este tiempo. Y céntrate en los resultados que quieres obtener llevando a cabo cada uno de esos pasos.

No des todos a la vez, así no lograrás nada. Divide tu plan de acción en pequeños pasos muy concretos y específicos que te den resultados reales que puedas medir y analizar para sentirte realizada con cada pequeño logro y avance.

Es muy importante que vayas registrando cada logro, por pequeño que sea, para centrar tu atención en ellos y dejar ir, poco a poco, de forma amable contigo misma, esa sensación de tristeza y frustración que nos llena al sentir que hemos fracasado estrepitosamente.

Un nuevo comienzo es posible, dejando atrás la frustración y aprendiendo a ver tus errores y fracasos como algo natural y normal. Aunque la sociedad nos enseñe a ocultarlos, nos equivocaremos más veces de las que acertaremos.

Así que desarrollar nuestra tolerancia al fracaso y aprender a enfocarnos en las generación de posibles soluciones con la mejor energía posible, nos será de gran ayuda para no hundirnos cada vez más en ese pozo oscuro y frío que nos hace desconfiar de nuestras capacidades y habilidades.

Y si necesitas una mano amiga que te acompañe y sostenga durante este camino de autoaprendizaje ¡me tienes a un click!

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